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“Hay que dejar el drama”: Ani Miller en Elijo ser feliz

Presupuesto, idioma, crédito y resiliencia: Ani Miller explica en Elijo ser feliz cómo convertirse en un inmigrante exitoso.

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En el podcast Elijo ser feliz de Uforia Podcasts, Ani Miller cuenta cómo cada tropiezo que vivió al llegar a Estados Unidos se convirtió en un servicio para ayudar a otros inmigrantes.

De lo que se habla

  • Cómo empezar: entender el sistema y hacer un presupuesto.
  • El reto del idioma y los trabajos para salir adelante.
  • A quién escuchar y en quién confiar.
  • Cómo nació cada servicio de Ani Miller Services.
  • Abrir una oficina en plena pandemia y el valor del crédito.

La conversación, en detalle

¿Qué hace falta para tener éxito en Estados Unidos cuando eres inmigrante? Esa pregunta guió este episodio de Elijo ser feliz, el podcast de Uforia Podcasts conducido por Mariale, dedicado a esa “montaña rusa de emociones” que es la vida. Su invitada fue Ani Miller, fundadora de Ani Miller Services, quien llegó desde Venezuela y construyó desde un escritorio en su casa su propia empresa de servicios. En la conversación, Ani repasó sus primeros años en el país, los engaños que sufrió, las caídas que terminaron convirtiéndose en servicios para sus clientes y los consejos que le da a cualquier persona que quiera salir adelante en Estados Unidos.

Una historia de caídas que se convirtieron en aprendizaje

Antes de dar paso a la entrevista, Mariale agradeció a su audiencia por compartir los episodios y suscribirse, y explicó por qué esta historia le parecía especial. Cada episodio, dijo, la ayuda a reflexionar sobre su propia vida y a entender que, aunque todos pasamos por bajadas, también depende de nosotros volver a subir. En el caso de Ani, esas caídas y esos golpes probablemente no parecían una ayuda en el momento en que ocurrieron, pero fueron justamente lo que necesitaba para convertirse en una inmigrante de éxito. “Todos podemos aprender mucho de ella”, dijo al presentarla.

Por dónde empezar: saber hacia dónde vas y hacer un presupuesto

Mariale arrancó con la pregunta central: qué hacer para tener éxito en Estados Unidos siendo inmigrante, y por dónde comenzar a poner todo en orden. Para Ani, el primer paso es identificar hacia dónde queremos ir, tomando en cuenta cuál es nuestra realidad actual.

Explicó que muchos inmigrantes llegan con una carrera, experiencia o un buen currículum, pero aun así primero tienen que poner los pies en Estados Unidos y resolver lo básico: dónde van a vivir y de qué van a trabajar. Una vez que eso está más o menos estructurado, ya se sabe con cuánto ingreso se cuenta y cuáles van a ser los gastos. Y ahí entra el presupuesto.

Establecer un presupuesto básico. Yo siempre les digo a todos mis clientes que es muy importante que entiendan que hay cosas que queremos y hay cosas que necesitamos.

Esa, coincidieron las dos, es la gran diferencia. Ani reconoció que distinguir entre lo que se quiere y lo que se necesita implica disciplina, y que al ser humano en general le cuesta entrar en esos temas porque requieren sacrificios y dejar de hacer cosas que nos gustan. Pero si entendemos que esos sacrificios son por un tiempo determinado, hasta que podamos establecernos, entonces sí se puede tener éxito financiero en Estados Unidos.

Uno puede soñar y querer muchas cosas, reflexionó Mariale, pero hay una realidad, y es saber qué es lo que realmente se necesita.

Entender el sistema y preguntar a quien sabe

Además del presupuesto, hay que entender cómo funciona el sistema. Mariale puso como ejemplo los impuestos: en nuestros países, en teoría, también se pagan, pero no hay tanta rigidez ni ese miedo que existe en Estados Unidos. Aquí hay que aprender a hacer los taxes y organizarse.

Ani fue clara en su recomendación: en lugar de pasar trabajo al llegar a otro país, hay que empezar a preguntar a la gente que sabe y que tiene experiencia, porque muchas veces nos equivocamos y terminamos en manos de personas que no conocen realmente cómo funciona el sistema.

Lo más difícil al llegar: el idioma

Mariale le preguntó qué fue lo más difícil cuando llegó a Estados Unidos. La respuesta fue inmediata: el idioma. Apenas resolvió en qué iba a trabajar, decidió que tenía que ponerse a estudiar inglés.

Ani contó que tiene tres hijos. El menor, que está por cumplir dos años, nació en Estados Unidos; los dos mayores, un varón de 17 años y una niña que va a cumplir 15, nacieron en Venezuela y llegaron con ella. Mariale destacó que, aunque Ani empezó de cero en este país, no empezó “desde cero”: traía consigo su experiencia. “Desde la experiencia”, coincidió Ani.

El primer engaño: una empresa mal abierta

¿Buscó a alguien que la aconsejara y la orientara sobre lo que tenía que hacer? Sí. Ani preguntó a las personas que conocía y la refirieron a unos profesionales a quienes, dice, hoy les agradece la lección, aunque suene duro.

Me cobraron un dineral y me estafaron. La empresa no quedó bien abierta y después tuve que hacer un proceso yo directo con el IRS, igual con los taxes.

A medida que le iban pasando esas cosas, se fue dando cuenta de que ahí había una gran debilidad, por lo menos para los inmigrantes de la zona donde ella llegó, Doral, en Miami: la desinformación. Como no dominaba el idioma, se dejaba llevar por personas que supuestamente sabían, y la hicieron caer en errores.

Te soy bien sincera, desde mi corazón: si yo no hubiese tenido la experiencia que yo traigo de Venezuela, lo más seguro es que me hubiesen tumbado financieramente. Quizás no me hubiese podido levantar.

Cómo saber en quién confiar

Mariale compartió que a ella también le pasó algo parecido con una abogada recomendada por alguien de confianza, que terminó siendo un desastre en pleno proceso migratorio, y describió la angustia que se siente cuando uno pone en juego su permanencia en el país y el dinero que necesita para otras cosas. Entonces, ¿cómo saber a quién buscar?

Ani respondió desde su experiencia. Hoy, con la trayectoria que tiene su empresa, la situación es distinta, pero la regla que aprendió en el camino sigue siendo la misma: no contrata a ninguna empresa ni a ningún proveedor si no tiene la certeza de que ya pasó por ese camino.

Una persona que está mal financieramente, ¿cómo va a ser conocedor de finanzas? Primero tiene que organizar su vida para poder ser un ejemplo y entonces poder guiar a otras personas.

Cuidado con los consejos de los amigos

El entorno, insistió Ani, es muy importante. Por eso les dice a sus clientes que no escuchen a los amigos sin preguntarse primero en qué anda ese amigo. Cuando escucha historias de gente que dejó de emprender porque “mi amigo me dijo”, su conclusión suele ser que ese amigo, consciente o no, estaba frenando su crecimiento.

Si tu amigo es una persona que está emprendiendo, que está haciendo negocios, que se rodea de personas positivas igual que él, lo más seguro es que te diga: claro que sí, tú puedes. ¿Qué necesitas de mí? Yo estoy aquí.

Las personas que no están viviendo lo mismo que tú, explicó, no te van a impulsar a emprender ni a salir adelante; en cambio, quien tiene éxito quiere que a todo el mundo le vaya bien. Mariale recordó a Alejandro Chabán, invitado de un episodio anterior, quien contó que por hacerle caso a amigos que le aconsejaban declararse en bancarrota lo hizo, y que fue lo peor que pudo haber hecho. De ahí la importancia de fijarse bien a quién estamos escuchando.

Estados Unidos no es como lo pintan

Mariale hizo una advertencia para quienes están en otro país pensando en emigrar, sin entrar en política ni en noticias: muchos llegan creyendo que en Estados Unidos no pasa nada, que no hay errores y que se puede confiar en todo el mundo, como si la viveza que conocemos en Latinoamérica no existiera aquí. Y resulta que no: aquí también uno puede encontrarse con personas así.

¿Qué hizo Ani para recuperarse de esa estafa? Aprendió a tener cuidado antes de confiar, y sobre todo convirtió la caída en un motivo para formarse.

Todas esas caídas me sirvieron para decir: ¿sabes qué? Lo que tengo que hacer es formarme. Yo traigo una experiencia de Venezuela, pero el sistema americano es totalmente distinto.

Ani tiene una sólida experiencia en banca y finanzas, pero reconoce que aquí las cosas funcionan de otra manera. En Estados Unidos, explicó, el puntaje de crédito sí importa, y si lo cuidas puede ser tu mejor aliado. Como ejemplo, contó que tiene clientes que llegaron a su oficina con un error en sus taxes y que hoy tienen tres y cuatro propiedades rentadas y viven de ese ingreso pasivo.

Sí hay forma. Lo que hay es que tomar estructura, buscar a personas que ya hayan recorrido ese camino, que ya hayan pasado por ahí, que se hayan caído.

Mariale añadió que mucha gente no entiende el tema del crédito al llegar, porque en Latinoamérica es común pagar en efectivo. Aquí, en cambio, hay que cuidarlo, y aunque se cometan errores y se dañe, aprendiendo de ellos se puede lograr el éxito después.

El carro que la enseñó a negociar

Mariale quiso saber por qué Ani decidió incorporar tantos servicios en su empresa, no solo impuestos y contabilidad. La respuesta tiene que ver con su propia historia.

Es algo curioso, porque todos los servicios que presta Ani Miller Services son todas las caídas que yo tuve como inmigrante.

La primera fue la compra de un vehículo. Confió en un amigo, fue a un concesionario sin hablar inglés y creyó todo lo que le dijeron. Dio 1,000 dólares de pago inicial y pagó el carro durante dos años. Entonces un policía la chocó y, cuando fue al concesionario a pedir ayuda para cambiar el carro, le dijeron que todavía debía prácticamente el carro entero. Le explicaron que había firmado un contrato de financiamiento directo con el concesionario, a 71 cuotas, en el que pagaba sobre todo intereses y el valor del carro quedaba para la cuota final.

Salió de allí muy triste, sobre todo por su amigo, alguien en quien confiaba de verdad. Pero no se quedó ahí.

Pasé mis dos minutos de depresión y después me dije: ¿sabes qué? Yo voy a aprender cómo funciona el sistema de la compra de los vehículos en Estados Unidos.

Ese fue el primer servicio que empezó a ofrecer, antes incluso que los impuestos o la contabilidad: asesorar a las personas en la compra de su carro. Su método es sencillo y lo sigue aplicando:

  • Primero habla con el cliente para saber qué carro quiere y con cuánto dinero cuenta.
  • Negocia el trato antes de ir al concesionario, para que el cliente no pase todo el día allí, agotado y con hambre, y termine firmando cualquier cosa solo para irse.
  • Solo si los números están bien y están de acuerdo, van juntos al concesionario, firman en unos 40 minutos y se van.

La carta del IRS que lo cambió todo

En esa época Ani trabajaba desde su casa, en un escritorio roto. El siguiente golpe llegó con los impuestos. Pagó a una persona para que le preparara su declaración y luego recibió una carta del IRS. Hoy, con toda su experiencia, confiesa que cuando le llega una carta del IRS todavía le tiemblan un poco las manos; en aquel momento, mucho más.

Llamó a la persona que le había hecho los taxes y pasaron tres, cuatro días sin respuesta. Fue hasta la oficina, esperó dos horas y le dijeron que estaban muy ocupados y que ella tenía que ver cómo contestar la carta. Ni siquiera entendía lo que decía: la pasó por el traductor y vio que había un problema con los datos de su hijo y que le pedían una verificación de identidad.

De nuevo, decidió aprender. Buscó en internet cursos intensivos de impuestos y encontró un instituto que, en plena temporada de taxes, le dio un curso de una semana. Dejó de trabajar esa semana, algo que cualquiera que viva en Estados Unidos sabe lo que significa, porque tenía 30 días para responder y ya había pasado casi una semana.

Ellos me enseñaron todo lo que tenía que hacer para contestar esa carta.

Con lo aprendido, fue personalmente a la oficina del IRS a aclarar su caso. Allí le explicaron que quien le había preparado los taxes había cometido un error en el número de Seguro Social de su hijo, y que por mala suerte ese número coincidía con el de un menor que había fallecido. Así resolvió el problema, hace casi diez años.

Trabajos para resolver, no para toda la vida

Mientras tanto, Ani trabajaba en todo lo que podía. Contó que hizo prácticamente todas las aplicaciones de reparto y transporte que existen, y que fue de las primeras cuando Amazon empezó con esos programas. A sus clientes les dice que esos son trabajos para resolver, no para quedarse haciéndolos de por vida, por el desgaste de estar manejando todo el día.

Gracias a esos trabajos pudo ir a la escuela de inglés. Estudiaba de lunes a jueves hasta las 12 del día y después trabajaba hasta las 12 de la noche para recuperar las horas de la mañana.

Sus primeros clientes de taxes

Cuando resolvió lo del IRS, empezó a contarles a sus amigos y compañeros de trabajo lo que le había pasado. La reacción la sorprendió: le preguntaban si tenía licencia para hacer taxes. Ella pensaba hacerlo tal vez al año siguiente, pero le insistieron en que la temporada duraba apenas un par de meses y que preferían hacer sus taxes con ella, porque había ido al IRS y había resuelto su propio caso.

Me quedé así como: imagínate, estas personas quieren confiar en mí.

Volvió a estudiar, tramitó sus primeras credenciales y, ya preparada, empezó a hacer declaraciones. Esa primera temporada, en esos dos meses, preparó los impuestos de unas 30 personas. Todo fue de boca en boca: le hizo los taxes a dos personas y esas dos personas la recomendaron, y así sucesivamente. Mariale subrayó que ese boca a boca solo se da cuando se hace un buen trabajo, porque cuando el trabajo es malo, la gente lo dice igual de rápido.

Un error que casi le cuesta su entrevista, y un nuevo servicio

Ese año incorporó formalmente los impuestos personales, todavía desde su escritorio en casa, y al mismo tiempo estaba en el proceso de hacerse residente. Para ese trámite contrató a un abogado con experiencia y pagó una suma importante, aunque estaba endeudada con la tarjeta de crédito, porque quería hacerlo bien.

Un día, revisando el estado de su caso en internet, vio que había un problema: constaba que no se había presentado a una entrevista de la que nunca recibió aviso. Al investigar, descubrió que había sido un error del abogado: después de comprar una casa y mudarse, ella le había pedido, y pagado, que actualizara su dirección, y no lo hizo en todos los documentos. El miedo, recuerda, fue horrible.

Uno piensa que en Estados Unidos todos son así, todos son honestos y todo funciona bien, y resulta que no necesariamente.

Venía de años de experiencia en la banca venezolana, donde había calidad de servicio, y esperaba encontrar lo mismo. Hizo exactamente lo que había hecho antes: buscó en internet bufetes de abogados que dieran cursos de paralegal para entender todo su expediente. Con lo aprendido, explicó la situación, demostró con pruebas lo que había ocurrido y le reprogramaron la cita. Así resolvió su residencia.

De esa experiencia nació otro servicio. Desde su escritorio, empezó a ofrecer apoyo paralegal, con acuerdos con abogados que trabajaban en los bufetes donde hizo los cursos, para referirles a los clientes que necesitaran un abogado, por ejemplo para ir a corte.

La pandemia: tiempo para formarse

Entonces llegó la pandemia. Mientras mucha gente pasaba el tiempo en TikTok, Ani se dedicó a estudiar todo lo que pudo: hizo el curso de bienes raíces y el de seguros.

Tengo licencia en seguros para los 50 estados, para todo tipo de seguro: de vida, de salud, de auto, de casa, de responsabilidad.

Además de los impuestos, Ani también daba asesorías financieras: cómo organizar las finanzas, cómo ahorrar dinero en la compra de un vehículo, cómo distinguir lo que se necesita de lo que se quiere y cómo usar las tarjetas de crédito a tu favor sin regalarle tu dinero al banco en intereses altos. Muchos clientes querían reunirse con ella en persona, incluso con mascarilla, y hasta entonces ella los atendía en cafés. Pero nadie se siente cómodo hablando de sus finanzas en un lugar donde otras personas pueden escuchar.

La primera oficina, en plena pandemia

A mediados de 2020, cuando todo el mundo estaba encerrado en casa, decidió abrir su primera oficina. Todo el mundo le dijo que estaba loca: los negocios estaban cerrando y nadie sabía cuánto iba a durar la pandemia. Aun así, en agosto de 2020 abrió su oficina en Doral.

Buscaba un local de fácil acceso para sus clientes, sin escaleras ni vueltas, y se enamoró de una oficina que estaba casi en la entrada del edificio. Mientras esperaba al dueño, se quedó en el carro pensando y observando cuántas personas entraban al edificio: en unas dos horas, no entró nadie. Cuando llegó el dueño, le hizo ver que la oficina llevaba meses vacía y que estaba perdiendo dinero, le pidió un voto de confianza y le propuso lo máximo que ella podía pagar.

La respuesta del dueño fue una lección sobre la importancia del crédito: si su puntaje era bueno o excelente, hacían el negocio; si estaba malo, no, porque no quería arriesgarse a que dejara de pagar. Mariale lo celebró como una decisión muy lógica, y recordó que el crédito en este país no es solo un número: muestra la forma en que una persona hace frente a sus responsabilidades. Ani no tuvo ningún problema.

Le dije: si es por eso, no hay problema. ¿Dónde firmo? Revisa lo que tú quieras.

Una oficina sin una silla

Ya tenía la oficina, pero no tenía nada para ponerle. Esa noche, recuerda, pidió ayuda a Dios porque no tenía ni una silla. Su entonces esposo le sugirió buscar muebles de segunda mano a buen precio, y en OfferUp encontraron una oficina de seguros que estaba cerrando y necesitaba sacar su mobiliario. Amuebló todo por unos 250 dólares.

Mariale destacó que siempre hay una manera, pero hay que estar dispuesto a buscarla, y que en cada tropiezo Ani, en lugar de derrumbarse, lo tomaba como un reto y se preparaba. ¿Es esa la clave para ser una inmigrante exitosa? Ani respondió que totalmente.

Cualquier cosa que te pase, yo puedo entender que te sientas mal, pero hay que dejar el drama. Entiende la situación, trata de aprender de lo que viviste y vamos a tratar de mejorar. Tómalo como una experiencia que te permite impulsarte.

Preparar a la familia para el sacrificio

Ani agregó que también es muy importante preparar a la familia. Contó que hace poco fue con su hija a un concierto, muy cerca del escenario, algo que en sus primeros años habría sido imposible por lo que cuestan ese tipo de salidas. En aquel entonces tenía solo dos hijos y hablaba mucho con ellos: estaban empezando en un país nuevo, no iba a haber vacaciones ni paseos, y les pedía paciencia y una cuota de sacrificio por un tiempo, con la promesa de que algún día volverían a tener la calidad de vida que habían construido en Venezuela.

Mariale subrayó lo importante de esa comunicación, porque las limitaciones de empezar de cero en otro país pudieron haber dañado la relación con sus hijos. Ani contó que tiene una foto que publica cada 24 de diciembre: en su primera Navidad en el país, a las 12 de la noche, estaba en el carro con sus hijos entregando paquetes para Amazon.

Sola con mis dos hijos, mi mamá y mi hermana. Y al final la cabeza de familia era yo, yo era la que pagaba absolutamente todo.

Su mamá, que la ayudaba trabajando, luego se enfermó, y Ani pasó a cubrir todos los gastos. Fueron momentos duros, reconoce, pero agradece todo lo vivido porque los convirtió en las personas que son hoy. Sus hijos, dice, son muy humanos, respetuosos, buenos amigos y valoran lo que tienen, porque saben que nada ha caído del cielo y que todo se ha trabajado poco a poco. Mariale destacó que esa enseñanza no vino solo de las conversaciones, sino del ejemplo.

Un servicio integral para vivir en Estados Unidos

Con toda esa preparación, Ani se propuso crear una empresa que le prestara servicios a cualquier persona que quiera vivir en Estados Unidos, reuniendo en un solo lugar todo lo que hace falta:

  • Seguros, algunos de ellos obligatorios.
  • Impuestos personales y de empresa, una de las obligaciones principales de cualquier residente.
  • Inversiones en bienes raíces: a lo largo de estos años han comprado cerca de diez propiedades que están rentadas, y eso es lo que ella le muestra a sus clientes que pueden lograr, además de los beneficios fiscales que dan las propiedades.
  • Bienes raíces, con acompañamiento en todo el proceso de compra.
  • Apoyo en trámites migratorios, trabajando con un grupo de abogados cuando el caso lo requiere.

Mariale comentó que no es común que una sola empresa pueda dar tantos servicios. Ani explicó que esa fue precisamente su intención, porque lo vivió: para un inmigrante es difícil tener un servicio aquí y otro allá, sin control sobre su información, que termina en cualquier cantidad de manos.

Tener una oficina donde tú puedas tener absolutamente todo te permite, como cliente, poder proyectarte. Ellos ya saben el tema de mis taxes, ya saben el tema de mi seguro, y vamos a hacer un plan para lograr lo que quiero a corto, mediano y largo plazo.

“Un servicio integral”, lo resumió Mariale. “Esa es la palabra”, respondió Ani.

De un escritorio roto a una oficina propia

Hoy el equipo de Ani Miller Services lo forman unas diez personas. Su sede está en Cooper City, en una oficina de unos 2,000 pies cuadrados que compraron el año pasado. El crecimiento se nota en cada mudanza: la primera oficina tenía unos 240 pies cuadrados, la segunda unos 700, la tercera unos 2,000, y finalmente compraron una propia. Todo eso, recordó Mariale, empezando con un escritorio roto en su casa.

La mayor recompensa

Mariale le preguntó si se ha sentado con sus hijos a mirar todo lo que han pasado y lo que han avanzado. Ani contó que lo que más ama del Día de las Madres y de su cumpleaños son las tarjetas que le escriben sus hijos.

Mamá, eres la persona más trabajadora que conozco en el mundo. Gracias por ser nuestro ejemplo.

Esa, dice, es su recompensa: saber que ellos son conscientes de todo lo que han vivido. Lo que quiere ahora es seguir avanzando e impactar otras vidas, porque no todas las personas tienen la misma fuerza para salir de los problemas, pero con una mano amiga que les muestre el camino, sí pueden. Mariale añadió que también es importante pedir ayuda, porque muchas veces nos hundimos en el dolor o en la rabia de haber sido engañados, y hay que saber cómo enfrentarlo.

Ani pudo haberse quedado de brazos cruzados, regresar a su país o intentarlo en otro lugar. En cambio, se quedó, y lleva ya nueve años en Estados Unidos.

Cada persona es buena para algo

Cuando Mariale la felicitó y la llamó un ejemplo a seguir, Ani insistió en que todos pueden hacerlo.

Lo más importante en la vida es determinar para qué es buena cada persona. No trates de copiar a nadie; trata de identificarlo, porque cada ser humano es bueno para algo.

Mariale le respondió que, en su caso, parece ser buena para muchas cosas: estudió contabilidad en Venezuela, pero en Estados Unidos aprendió impuestos, luego trabajo paralegal, después bienes raíces y seguros, todos temas nuevos que fue aprendiendo sobre la marcha. La información es poder, concluyó, y mientras te prepares, vas a poder lograr grandes cosas.

El episodio cerró con un agradecimiento por compartir una historia que demuestra que sí es posible convertirse en un inmigrante con éxito, a pesar de los pesares. La experiencia de Ani deja una idea muy concreta: cada error que vivió, desde un mal contrato de carro hasta una carta del IRS o un expediente mal llevado, se convirtió en algo que estudió a fondo y que hoy usa para evitar que otras familias pasen por lo mismo.

Video: Uforia Podcasts, podcast Elijo ser feliz.

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